Este sitio es de todo aquel que tenga algo que decir de Manri, que lo ame y quiera que en esta página “Kykelandia” se exponga su sentir, recuerdos y en general es tal vez un lugar que se comparta el amor por el y por todo nosotros, es el lugar donde vamos a través del tiempo compartir nuestro camino ya ahora sin nuestro hijo amado,continuar leyendo…
En la puerta de tu cama he encontrado este día un monto de regalos que alguien que te ama te ha dejado este día especial.
De los regalos que veo que vienen para ti esta un día nuevo con el tiempo gusto, el aire necesario para que llenes tus entrañas, un amanecer anunciado por el trinar de la aves vecinas de tu casa, llegaron todos los colores del arcoíris que pintaron por doquier, también te regala fuerza para levantar tu cuerpo y caminar, correr, hagas.
Deberás que sos especial porque te enviaron en el paquete los latidos justos de tu corazón para que puedas sentir a quienes te aman, además vienen promesas entre todo lo que te han dado, su compañía, su amor y su guía, además de su ejemplo.
Te promete que hoy si estas atento podrás reconocerle, en los detalles, porque en aquella bolsa que amanece a tus pies de tu cama se pueden ver el sin fin de detalles que te regala hoy, ahora.
Dice que cada flor que mires será tuya, que el agua está ahí para ti, que el viento te podrá dar lo que necesitas, y que quiere que aprendas amar incondicionalmente.
El amor es lo que parece que te envió en cantidad suficiente para que pases un día nuevo, lo rellena con oportunidades de ser mejor persona, y dice que el mundo está para ti.
El sol, el calor que te envuelve y que te envía la luz necesaria para que todo funciones estará todo el día encendido, también los sonidos de la voz de quien te ama estarán para ti, el movimiento del mar aun no estés observándolo continuará.
Qué cantidad de regalos, porque la vida está llena de oportunidades de ver que todo está ahí para ti, lleno de oportunidades para encontrar el sentido de tu vida, tu camino, y es que al terminar el día en tu horizonte sin importante donde estés, quien seas, estará para ti el abrazo de tu destino.
Cuando dejamos de hacer berrinche al pasar el tiempo, cuando ponemos atención de corazón a lo que nos ha sucedido, a nosotros, y hacemos un viaje a nuestro corazón, podemos sentir las lecciones de ese dialogo sin palabras que establecemos con ell@s, que trae con él la compasión, la solidaridad, el amor, la humildad, la sencillez, el sacrificio entre un montón de lecciones que puedes recibir.
En este dialogo se encuentra un llamado, a saber quién eres, sin adornos, sin prejuicios, un llamado que puede ser procesado únicamente por tu corazón, un llamado a saber cuál es tu lugar en este mundo, es un llamado a encontrar el propósito de nuestra existencia y hacerlo realidad.
Este dialogo sin palabras, es una especie de curso obligatorio que lo pagamos con dolor, con sufrimiento, con amor. Su duración es el resto de tu vida. Las tareas requieren de lo mejor de cada uno de nosotros. Puedes recibirlo con el corazón abierto y permitir que nos descubra como la más bella persona a la cual podemos aspirar ser, y en cada paso que demos la paz interior se irá estableciendo en nuestros corazones, forma en la cual Dios y nuestro hij@ nos ira indicando ¡este es el camino!.
La partida y ausencia de nuestros hij@s es una semilla que puede dar el mejor fruto, el más robusto árbol, nos puede salvar la vida, es tu decisión que hacer con esa semilla.
El día que te fuiste sentí que no podría vivir sin ti, que la vida se me terminaba. Hoy 7 años después no puedo ni creer que ha pasado tanto tiempo.
Miro el camino recorrido y me duele que no estuvieras físicamente con nosotros pero se que espiritualmente estas al lado nuestro.
Hoy podría recordar todo lo que sucedió aquel 26 de junio del 2004, pero siento que mas que eso quiero recordar todo el amor que hemos recibido durante todo este tiempo, quiero recordar lo bello de la vida contigo en nuestros corazones, quiero recordar lo bueno que hemos hecho honrando tu vida.
Hoy sigue doliendo pero se que por tu partida hemos ganado vida, hoy la vida es muy diferente, es intensa, plena de sentido, duele si, pero se que no estas lejos, se que estas en nuestros corazones.
Por ti y para ti amor sera nuestro mejor esfuerzo para que la vida sea plena y cosechemos felicidad, te envió la bendición de este papa tuyo que te ama.
Hasta siempre amor.
Honrando a Kyke
Como horrar la vida de alguien tan amado como un hijo que ha muerto.
Me pregunto si es posible.
Hoy al ver todo lo que ha pasado creo que no era posible hacer nada para que nuestro presente fuera otro, para que Manri no muriera, y una y otra vez retomo nuestro camino y percibo de la vida que lo que hoy se ve como algo normal ayer no lo era, lo que ayer era felicidad ya no lo es, y de lo que ayer no era nada hoy lo es todo.
Detalles que el tiempo va haciendo una masa impenetrable algunas veces me hacen sentir muy mal por no poder recrearlos una vez más, pero me queda la seguridad que son míos y nadie ni nada podrá cambiar eso, son la vida que me hace ser lo que soy hoy y lo que hoy siento.
Honrar la vida de mi muchacho será algo así como reconocer la vida nuevamente, será como renacer un día a la vez.
Disfrutar de la vida sin importar cuánto tiempo quede o cuánto tiempo ha pasado, disfrutar y no perder detalle de lo que el camino nos traiga, y ver de cada día lo que nos trae y enfrentarlo con orgullo y fuerza honrando a nuestros hijos, con esperanza y con la certeza que sin importar nada nuestro amor por ellos será para siempre una luz que nos guiara en nuestro nuevo camino.
Ayer ya paso, hoy lo estoy escribiendo y mañana no existe.
En tus manos Dios mío pongo mi camino desde el día que llamaste a tu presencia a Manri. Y pido amor en mi corazón para que mis acciones sean solo para honrar a quien hoy está en tu presencia (Kyke), para que mis acciones sean para ayudar a quienes necesitan de mí y en especial a quienes amo.
Kyke ahora sí que llegaste a la mayoría de edad, y el orgullo me brota por todas partes y celebro todos los días la bendición de ser tu papá, desde aquí te envió un gran abrazo lleno de amor y te digo que seguimos creciendo a tu lado, aun te extrañamos y me gustaría verte más a menudo en mis sueños…
Un gran abrazo amor en este día especial, hoy hay fiesta en el cielo, la música la pone Bob Marley y con juego de pólvora.
Desde aquí todo nuestro corazón continua contigo y celebramos este buen día, que seas dichoso amor y que lo pases bonito, nosotros vamos para la marisquería ha celebrar con un pescado a tu nombre…
Quisiera contales que Junquillal es un lugar especial, este lugar es donde si Dios deja a Manri venir ver los atardeceres precisamente este es el sitio, y lo es por muchas razones, la obvia es que es un lugar maravilloso, bendecido por la naturaleza y un mar calmo y limpio, la historia de Manri fue marcada por este lugar por ser el sitio donde pasamos prácticamente todos los veranos desde que Kyke tenia 4 años.
Los tesoros de ese lugar son los recuerdos, las anécdotas, las visiones que se te lanzan de dotas partes y nos permiten revivir nuevamente un una vez más todo lo que ahí ha pasado.
Duramos 5 años para regresar a este lugar, dolía mucho, y en cierto modelo el que Manri no nos acompañe físicamente sigue siendo duro, pero en honor a el continuaremos regresando ya ahora disfrutándolo, dejando que aquel lugar se te meta entre el espíritu y no te permita alejarte mucho tiempo.
Llorando… Volvemos a ser ángeles de la mano de Dios
Cuando nacimos somos un milagro, somos como una semilla, y estamos en las manos de nuestra madre y de Dios, y nuestra única forma de hablar es por medio del llanto.
Cuando nuestros hijos se van, no hay palabras en este mundo que puedan describir lo intenso de lo que se vive, no hay palabras para decirle al mundo que nuestro vida ha quedado hecha pedazos y no vemos camino para seguir viviendo, no hay nada que pueda decirse que cambie el pasado y ante tan grande y dura realidad, quedamos sin palabras y quedamos como cuando éramos un recién nacido.
El llanto entonces es nuestra forma más pura de expresión, es cuando nuestro espíritu habla diciendo lo que necesita decir, lo que necesita expresar.
El llanto es la puerta liberadora de lo más íntimo y profundo de nuestro sentir, es el lenguaje sin fronteras y sin explicaciones, es nuestra forma más auténtica y pura de decir todo lo que tengamos que decir ante la muerte de nuestros hijos.
Haciendo un intento de traducir una lágrima: puedo decirles que tengo sueños destruidos, ilusiones truncadas, frustración, miedo, arrepentimiento, tristeza, dolor, sufrimiento y lo principal amor a mi hijo quién ya no estará con nosotros físicamente.
Nuestra realidad no cambia al llorar, pero nos alivia el alma, nuestro espíritu y es el único recurso que nos queda para expresar lo vivido cuando un hijo muere.
A quien vive la muerte de un hijo, una hija: llora todo lo que tengas que llorar, no permitas que te limiten tu llanto, no permitas que callen tu alma al decir lo que tenga que decir.
A los que acompañan a los que lloran, permítanlo, facilítenlo, provóquenlo, porque todos nosotros los que entregamos a Dios nuestros hij@s no podemos expresar nuestro sentir de otro forma más que con llanto.
Llegará el día que el lago de lágrimas disminuya su nivel, llegará el día que aprendamos a llorar sin lágrimas, llegará el día que encontramos una nueva forma de expresar nuestra vivencia y encontremos nuevamente el sentido de la vida.
Nuestra realidad no cambia al llorar, pero nos alivia el alma, nuestro espíritu…
Cada uno de nosotros los que hemos perdido a un hij@ se embarcará en un viaje que no ha hecho jamás, y tendrá que construir su propio camino de regreso, algunos le llaman trascender…. el mío lo describo hoy a siete años de esta manera:
Cuando Manri murió el único camino que veía era el fin, el fin de mi vida, de la paz en mi corazón, y en cierto modo así fue, durante mucho tiempo lo único que encontraba como camino era el fin, pero también fue el principio de muchas otras cosas.
La muerte de Manri me convirtió de cierta manera en un barco a la deriva, durante todo ese tiempo me mantuve a la merced del movimiento de las aguas que navegaba, huracanadas y oscuras, me llevaban al dolor y al sufrimiento y de mi vida lo único que quedaba era eso y el amor por Lena mi hija y hermana de Kyke.
No me importaba nada, los días fueron eternos y me pasaba escribiendo mi dolor y llorando, y cuando me encontraba con Lena y la mamá de Kyke doña Daisita me hacia el fuerte, solo escribía y escribía como si con ello pudiera mantener su vida, como si con escribir pudiera hablarle y mantener la comunicación con mi hijo que había muerto.
Pasaba el tiempo y fue el amor por Lena y la promesa que le ofrecí a Kyke, ya muerto, la senda para buscar el camino de regreso, de regreso del mar adentro donde me llevo el dolor y la tristeza.
Fue darme cuenta que mi dolor no era el único, lo que empezó a forma un camino de regreso, fue ver a Lena mi hija sola y Daisy mamá de Kyke sufriendo todos, solos, fue darme cuenta que yo no fui el único que había perdido con la muerte de Kyke, que todos lo habíamos perdido.
También en esos días conocí a padres como nosotros que se enfrentaban a lo mismo, habían perdido a sus hijos o hijas, cada uno con su historia y acompañados, peros solos, enfrentaban la muerte de sus hij@s.
Estos fueron los primeros pasos de regreso de mi mar adentro, de donde me dejo la muerte de Kyke, y como dice el poema famoso, fue hacer camino al andar, empujado por el amor de Lena y el amor de Kyke, de mi decisión de regresar y de tener una vida plena. continue reading »
Cuando ores pidiendo, ponte a trabajar para lograrlo…
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Nos toma tiempo comprender el cambio que implica que un hijo o hija nuestro muera, ese tiempo es confuso, triste, nos embarga la desesperanza, nos quedamos sin ilusiones y el sentido de la vida ya no tiene sustento, no tiene sentido y nos embarcamos en la crisis espiritual más difícil y compleja que nuestro destino nos plantearán posiblemente en toda nuestra existencia.
Sí, nos toma tiempo navegar por el huracán que es sobrevivir la vida de alguno de nuestros hijos o hijas. Nuestra energía vital la dedicamos casi que exclusivamente a llorar la muerte, a revivir una y otra vez la muerte y los eventos que la provocaron, nuestra vida tiene como única razón la muerte de nuestro hijo o hija.
Y que al mismo tiempo se pone a prueba todas nuestras creencias, nuestra fe, nada te podía preparar para navegar estas aguas huracanadas, nada de tu conocimiento sirve… nada.
Y es que nos toma un tiempo comprender que nos ha sucedido y qué hacer con lo que pasa con nuestro corazón, con nuestro espíritu, que pasa con los cambios que se van sucediendo en nuestra vida y lo que nace de nuestro corazón por lo que nos ha tocado por vivir.
Es cuando el sufrimiento y el dolor de nuestra familia, de quien nos acompaña en este pasaje, en este el más difícil camino de nuestra vida, pierde importancia en muchos casos, es como si nuestro sufrimiento y dolor fuera lo único que importara, no existe nada más que la muerte.
Nos toma tiempo procesar y comprender todo esto, y pasaran los días, los meses y Dios y nuestro hijo (a) nos harán conocer a gente como nosotros, padres y madres, familias que se encuentran viajando en aquel huracán como nosotros mismos, y es donde Dios y nuestro hijo (a) nos muestra el camino, en el dolor del otro, de nuestros iguales, de esos padres y madres, y es cuando nace la compasión y con ella la senda para que la muerte de nuestro hijo o hija NO sea la que se lleve todo el brillo de nuestras vidas.
Sí, nos toma tiempo recibir la herencia que nuestro hijo (a) nos dejaron al morir que es lo único que vence y trasciende la muertes, el amor de ellos y para ellos.
Sí, debemos decidir si nuestro hijo (a) se convierte para siempre en nuestros verdugos dejando tras su muerte únicamente dolor y sufrimiento, llevándose el brillo de nuestras vidas o se convierten en la luz, en la razón para renacer como las mejores personas que podamos, que queramos.
Es nuestra decisión y de nadie más, está en nosotros que vamos hacer…
El próximo mayo estaremos celebrando la mayoría de edad de Kyke, 21 años, y la foto que aquí les presentamos no podemos precisar de cuando es, pero en esa panza estaba nuestro chico que ya casi va tener la mayoría de edad en todo el mundo.
Esta foto se llama: Doña Daisita y Kykito en su cuna de amor…
Manri, amor, me encanta ver esta foto de mamá contigo y el bello momento que nos recuerda, y hoy doy gracias por la foto, por voz y por mamá.
Una vez más hemos regresado a la playa que año a año vio crecer a Kyke y a Lena, Junquillal, bendito lugar que atesora nuestros maravillosos recuerdos, y los guarda con celo y no permite que se nos escapen y los convirtamos en pasado olvidado.
Como todos los viajes nuevas vivencias hemos experimentado, y en esta ocasión nos acompaño la familia de Johnson que en Renacer nos hemos hermanado cada día más.
Antes de que el sol haga su aparición emprendo el camino para ser el primero del día en pisar la arena húmeda y fría aun, en el horizonte apenas se empieza a ver la luz del nuevo día y paso a paso espero el amanecer que en ocasiones es tan bello como el atardecer.
No me falto compañía, me traigo a Kyke con migo, y se me sumaron al paseo matutino Karol y Flor y el otro día fue Ian, y de una forma mágica Johnson desde que he conocido su historia siempre se mantiene cerca de Manri como su fueran almas gemelas.
Me encanta ver las huellas que los animales nocturnos dejan en la playa, mapaches, tortugas, una que otra huellas dudosa y hasta un lagarto nos enseño sus largos pasos, se me hacer tan bonito caminar al lado de estas huellas e imaginar las huellas de quienes me acompañan en espíritu.
Junquillal es un lugar bendito, reina el silencio y la naturaleza, es el lugar ideal para encontrarse con el universo, con mi propio universo, con mis ángeles, con la naturaleza y con migo mismo, es el lugar que año a año donde refresco mi alma, donde me recuentro con los tesoros que son nuestra memoria, es donde mi alma hoy se recrea…
Para Kyke, Johnson y David seguramente será donde ven los atardeceres todos los días, y los chicos de Renacer seguramente se les suman de cuando en cuando, y solo imaginar eso me llena el alma de esperanza de que nuestros hij@s viven y disfrutan plenamente del don que Dios les da que es vida espiritual, y como aves surcan los cielos de aquel lugar donde al caer el sol la puerta del cielo se abren para que podamos ver la belleza que todos nuestros ángeles disfrutan siempre.
Cada uno de los que realizamos el viaje, regresamos renovado, regresamos con una forma de ver el mundo diferente, deseando que el tiempo pase para que llegue el día de regresar a Junquillal, tierra bendita donde Dios nos regala paz.
Al iniciar un año estamos con la esperanza que en este nuevo ciclo de vida, el 2011, sintamos tan cerca a nuestros hij@s que los podamos tocar, que su amor fluya a través nuestro y cada día nos haga mejores personas, mejores amig@s, mejores padres, mejores humanos, y que todos podamos ver a través de sus ojos, que nuestros hij@s por las noches encuentre la razón para llegar a cada uno de nosotros, y que la paz reine en nuestros corazones….
Mi camino luego de la muerte de Kyke ha sido buscar, y ha sido buscando donde me guía el corazón, buscando a cada momento y a diario… y esta búsqueda me ha llevado a los lugares más profundos de mi ser, así como buscar en la ciencia cuántica y todo de lo que ella se deriva por ejemplo, lo busco en cada una de las personas que conozco y amo, en lo que escucho, en lo que observo, en la música, en la luz y en la ausencia de luz, en las lagrimas de alegría y de orgullo hoy podría decir que en toda mi vida.
¿Pero cuál es el camino? al compartir con todos los compañeras y compañeros de Renacer me he dado cuenta que cada uno de nosotros tiene reacciones diferente ante la pérdida de sus hij@s, el dolor, el sufrimiento, el enojo, la frustración, el desgano, la ansiedad, y una gran variedad de sensaciones y sentimientos vienen y se van, y cada una de estas llegan con diversas magnitudes y los primeros días, meses y hasta años el buscar el camino es una tarea confusa.
Nunca me gusto que me dijeran esto cuando yo camine por este camino empinado y doloroso, pero es justo decir que es natural la reacción ante la pérdida de un ser tan amado como es un hij@, y hoy, al ver el camino recorrido pienso que la manera de transitar este camino empinado y doloroso es por la parte central del mismo, sin tomar atajos ni desvíos.
Es un camino solitario, únicamente acompañado por Dios y por nuestro hij@, obni presentes, que si le permitimos es la guía y la fortaleza que nos lleva al mejor puerto ante la tempestad que implica hacernos cargo de nuestro propio dolor ante la muerte de ellos o ellas.
Hoy, luego de meditar y reflexionar, regreso a ver la senda que me trajo a este lugar, que me permite escribir esto y me doy cuenta que ha sido mucho dolor, muchas lágrimas, muchos gritos y enojos, muchos errores, y también mucho meditar, reflexionar, mucho observar el pasado y el presente; y un buen día, llego el momento que logré levantar la carga de mi propio dolor, y llegó un día que me di cuenta que al abrir mi corazón a la solidaridad y a la bondad mi carga se me hacía más pequeña.
Ha pasado el tiempo, y de la muerte de Kyke hoy la veo de muchas formas, y una de estas es que la muerte es la mayor lección de vida que podamos recibir y será así si cada uno de nosotros queramos la fuente de inspiración, guía y fuerza para cambiar nuestra vida hasta el punto de sentir y saber que se renace como una persona nueva, como un ser diferente, como una persona mejor… y el cambio continua hasta hoy.
A todos los que transitan estos caminos nos queda el recurso de saber que en los grupos Renacer habrán gente que nos entiendan, gentes que nos amaran y gentes como nosotros que podamos compartir nuestros hallazgos, reflexiones, historias, lagrimas, dolor y felicidad.
El camino se torno más llano, y el camino empinado y doloroso cambio para siempre, se empezó a llenar de flores y árboles y fue cuando el dolor y sufrimiento cobro sentido y se convirtió en amor, ya nunca más el camino será solitario y nos encontraremos con un sin fin de puertas que se abrirán que necesitan de nuestro aprendizaje que solo la muerte nos pudo enseñar.
Cuando Kyke murió nos dejo un parte de su espíritu que se integro con el nuestro, que es una semilla que germina amor y todo lo que el nos enseño en su vida.
Este vinculo maravilloso me mantiene unido a el, y cada día se fortalece; pero también recuerdo los días que el mismo dolor de haberle perdido no me dejaba apreciar su herencia más especial que fue su amor, recuerdo los días que nada tenia sentido y que no quería estar vivo…
También recuerdo que poco a poco empece a entender mi nueva existencia, una existencia que me guiaba a ver la vida de otra manera, a darle sentido nuevamente a mi vida, a buscar en el camino y en los recuerdos las claves del amor que lo trasciende todo.
Hoy me siento orgulloso de lo que la muerte de Kyke a forjado en mi espíritu para ser mejor persona, y soy muy consiente de que falta mucho por recorrer para ser cada día mejor.
Estoy muy comprometido con ayudar a quien necesite de nuestra ayuda, y siento que hay tanto por hacer que seguramente no me alcanzar el tiempo, pero de eso ya no me preocupo unicamente me ocupo…
Me mueve la esperanza de que la semilla que Manri me dejo florezca cada día más y con ello me acerque a mi muchacho hasta fundirnos en donde el se encuentra…