Regresando al principio
24 02 2009Un paso más en nuestra historia.
Hace más de seis años fuimos a acampar a Junquillal, playa que queda al norte de nuestro país que fue la que vio crecer a Kyke y a Lena desde que Manri tenía cuatro años.

En este lugar maravilloso quedaron un sinfín de aventuras, historias y enseñanzas que la naturaleza les daba a los muchachos mientras crecían.
Al morir Manri yo pensé que no podría regresar a aquel lugar y mucho menos a pasarme unos días acampando, sentía que sería muy triste estar en aquel lugar disfrutando de Junquillal sin su presencia, enfrentar los recuerdos de sus carreras por la playa, las noches dentro de la tienda de campaña y la vida que se da en aquel lugar.
También desde que murió Kyke aquel lugar me atraía como si al mismo Manri me lo pudiera encontrar por allá, durante mucho tiempo lo he dejado pasar temiendo seguramente al dolor que se siente al enfrentarse por primera vez a los eventos y lugares con que hemos pasado los mejores momentos de nuestras vidas con nuestro hijo amado.
Doña Daisita la mama de Kyke solo pensar en viajar por allá rompía en llanto pero siempre lo mantuvo como una de los pasos por dar en el camino que se recorre en nuestra nueva vida luego de la muerte de nuestro hijo.
De seguro Manri debió de habernos empujado todo este tiempo para hacer un nuevo viaje a Junquillal, con su fuerza de persuasión intacta nos ha guiado hasta que desde principio de este año 2009 nos decidimos viajar una vez más, hemos ajustado las actividades de todos para poder estar por allá varios días y al fin esta semana pasada hemos realizado el viaje.
Entre llantos y alegrías por estar en uno de los lugares más hermosos que conozco, nos reencontramos con nuestra historia, con la historia de Manri y Lena y hemos escrito una nueva historia en Junquillal, disfrutando del viaje como si él con su presencia espiritual nos permitiera tener nuestra alma tranquila y en paz.
He escrito en este bloger de Kykelandia todo lo que he sentido que he cambiado por la muerte de Manri, pero al llegar a este lugar Junquillal me he percatado que tanto ha sido este cambio, sintiendo cada paso que daba, disfrutando como nunca la luz del amanecer, disfrutando de las dificultades y del bien en estar que te ofrece la naturaleza, disfrutando de viento y la briza húmeda que se nos presento, lo vivo que me siento en aquel lugar.
La mano de Dios está presente en todas partes pero en este lugar Junquillal se siente su presencia en todas partes y con ella la presencia de Kyke, en cada color y recuerdo, en cada paso he historia que nos atesora el pasado y la que construimos en esta nueva visita.
Regrese del viaje luego de cuatro días sintiendo que he estado por allá como cuatro meses, con el espíritu renovado y alegre de haber realizado este viaje que por tanto tiempo se pospuso, la presencia de Kyke tanto en su ausencia física como su presencia espiritual nos ha regalado unas vacaciones de nuestras vidas y hemos sentido que nada ha cambiado y todo ha cambiado.
Doy gracias a Dios y a Kyke por tantos buenos momentos que atesora aquella maravilla natural, y pido que en el futuro se repita esta aventura.
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