A todos gracias muchas gracias
29 06 2009Durante los últimos cinco años me he relacionado con muchos padres de hijos o hijas que fallecieron fundamentalmente de enfermedades terminales, y en su gran mayoría nos relatan historias de la muerte de sus hijos conocedores de su destino y del final.
Recuerdo el relato de una madre que nos decía que su hijo de catorce años luego de haber luchado con un cáncer de huesos durante cuatro años y no estando en una crisis de esas que los cáncer dan, el muchacho le pedía a la mamá que lo dejara partir, que lo dejara ir, que lo dejara morir, la madre luchadora le contestaba a su muchacho que no que tenían que seguir luchando y que iban a vencer el cáncer.
El muchacho relataba a su mama sin estar en crisis en su plena facultad mental y sin dolor que ya casi tenía que irse y que solo le faltaba cruzar una pequeña colina para finalmente llegar donde él tenía que ir, su madre dejo hablar a su corazón y finalmente le dio el permiso que Alejandro le pedía para poder seguir su camino…
Esa misma noche Alejandro murió, murió sin estar en ninguna crisis del cáncer, murió con su familia, el día que mamá le dio permiso él siguió su camino y cruzo la colina.
Como esta historia he escuchado otras de niños con aspectos parecidos, niños que conocían su destino y hasta la hora y día del desenlace, también niños que eran tan chicos que no hablan del todo bien y de alguna manera sabían su destino y hasta manipulaban a sus papas para que no estuvieran presente cuando ellos tenían que partir.
Todos estos relatos me han llenado de esperanza, son historias terribles también y he llorado con los padres cuando las he escuchado, pero luego del llanto, cuando el dolor pasa, de mi corazón sabio de alguna manera surge esperanza, surge la certeza, surge mi verdad que Kyke aprendió lo que tenía que aprender en esta bien, nos dejo las lecciones que nosotros debíamos aprender y se fue a su casa que es la misma de Dios, siguió su camino.
Todos nuestro hijos mueren sabios, nos dejan pistas y razones para que surjan esperanza en nuestros corazones, para que como resolviendo un acertijo nos enteremos de verdades divinas que nos darán la fuerza y sabiduría para seguir adelante como mejores humanos, como mejores personas…
Cinco años hace que Manri murió, y han sido cinco años intensos, difíciles y llenos de esperanza y de nobleza, hemos visto lo mejor de la gente que nos ha acompañado, han nació amistades que Dios nos regalo para facilitar nuestro camino y hemos recibido gran cantidad de amor que al final es lo único que importa…
A todos, a los familiares, a los allegados, a los que nos han regalado sus buenas energías, a los que estuvimos en sus oraciones y a los que seguimos estando, a todos gracias muchas gracias.
Categorias : Razones












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