La Esperanza Volverá…

26 07 2009

despedida2Alguien muy cercano, cuando yo sentía que no había esperanza que no quería un mañana, en los meses luego de la muerte de Manri, me decía con una creencia firme e inquebrantable, “la esperanza volverá…” y no sé si era algo que ella sabia o era algo que le pedía a Kyke mi hijo en sus plegarias o al mismo Dios…

Yo la oía y le pedía a Dios que mi vida fuera una mentira, una pesadilla que pronto se terminaría y la relataría como la historia más terrible que pudiera yo imaginar, no podía yo creer que la esperanza regresaría, no quería la esperanza…

El sentido de la vida se me había acabado, no tenía sentido lo bueno o lo malo, no entendía mi vida, no entendía la vida de nadie, no entendía mi pasado, no encontraba sentido a los días de alegría que tuve en mi vida, no entendía nada… y vivía sumido en un tristeza profunda con tintes de enojo y un cansancio como nunca había sentido.

En aquellos años no había un Renacer en Costa Rica, pero Dios nos guio a otro grupo de gente como nosotros, ahí me encontré viviendo un día a la vez, y ahí luego que paso el tiempo nuevamente la esperanza llego y en el camino encontré una familia que se ha sumado a la que había tenido toda mi vida, nos habían hecho hermanos de tristeza y  de batallas contra nuestra falta de esperanza, tristeza y enojo.

Los días pasaron, los padres dolientes de aquel grupo iniciábamos el camino que nos correspondía sin nuestros hijos, cada uno empezó a aprender a vivir sin su presencia, sin su calor, olor, voz y riza,  cada uno de nosotros renacimos y con ello debimos de aprender a ser una vez más gente que acepta y disfruta de una buena risa espontanea, aprendimos a aceptar y disfrutar de un bello días soleado, aprendimos a ser padres nuevamente, hijos de nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros… renacimos cada día que ha pasado desde aquel fatal día en que Kyke falleció.

Regresaron las esperanzas en mi corazón y con ello ilusiones y paz…

Las plegarias de aquellos que nos han acompañado en todo este tiempo fueron escuchadas, hoy de nuestros corazones nace la esperanza… Dios y Kyke se conjugaron para hacer que Renaciéramos como personas nuevas llenas de amor por los que hoy acompañan nuestras vidas, llenos de amor por aquellos que se nos adelantaron y regresaron a la casa del señor.

A los que hoy sienten que las esperanzas les abandonaron, aquellos que sienten que la vida no tiene sentido, aquellos que inician el camino les digo: regresará la esperanza y con ella renacerán como personas nuevas y mejores llenas de amor.

Aquí ManSua y familia, papá y familia de Kyke.



5 años y 20 días después…

17 07 2009

Anoche soñé con vos, me encanto verte de nuevo y compartir con vos aunque sea en mis sueños. Nunca he tenido el valor de escribir algo para vos, porque yo siempre te tengo a mi lado y vos sabes todo lo que hago y lo que no. Pero se me ocurrió que podía contar como fueron para mi esos días en los que te pedimos, cosa que muy pocos saben.

El 25 de junio del 2004, papi y mami salieron a la fiesta de cumpleaños de Tomás, todo estaba bien hasta que a mí se me ocurrió hablar por teléfono con el famoso Paco, y como vos sos medio sapo, no parabas de decir que no lo hiciera y que estaba mal. Yo por supuesto no te hice caso y las últimas palabras que te dije fueron “no me joda, no se metido mogolito”, luego de eso te dormiste porque al otro día temprano ibas a ir a andar en bici con papi mientras yo seguía hablando por teléfono.

El 26 de junio del 2004 oí sonar el teléfono como 200 veces a la par de mi cama, pero pensé que eran demasiado necio y que no iba a contestar porque era muy temprano, supuse que era abuelita o abuelito queriendo hablar con papi y que podían esperar. Al rato, alguien me despertó, abrí los ojos y estaba Tía Gaby a la par de mi cama. Me dijo que habías tenido un accidente y yo pensé que te habías quebrado una pierna o algo así. Luego me dijo que estabas muerto, en ese momento mi cuarto se lleno de gente y Tía Gaby se fue sin explicarme nada. Pensé que era una broma muy pesada por haberme despertado tan tarde, pero todo mundo me abrazaba y lloraba. En realidad mi cerebro se cerró desde ese momento, yo podía ver a papi llorar y oír a mami gritando desesperada desde la esquina, pero para mí nada había pasado.

Llego la noche, el día de la vela y recuerdo que todos me abrazaban y las señoras me decían “es que tenes que ser fuerte por toda tu familia”. Y yo para escapar de eso, me senté con mis amigos como si no hubiera pasado nada, para mí todo era normal, porque no entendía nada. Para mí todo era una pesadilla que pronto iba a terminar. Pero esos comentarios se me quedaron siempre en la mente “Tenes que ser fuerte”, eso para mí significaba seguir adelante y no llorar. Tanto así que a los dos días fui a hacer un examen al colegio como si nada hubiera pasado, lo único que me recordaba que era diferente eran las miradas de lástima de todos y los abrazos incómodos que yo no quería.

Comenzó un periodo muy solo, porque mami y papi estaban en su duelo y yo no quería ser una carga para ellos, entonces me pase a dormir a tu cuarto porque así me sentía acompañada, y pensaba que como tenía que ser fuerte era el único lugar donde podía llorar sin que me oyeran o me vieran. Me sentía culpable porque nunca pude decirte que te amaba mucho y que te admiraba, que eras mi mejor amigo y que perdón por tratarte mal ese día. Hasta que un día te apareciste en mis sueño para decirme que me perdonabas por todo y que sabías cuanto te quería, que ya no iba a tener que estarte cuidando como siempre hacia porque ahora vos me ibas a cuidar a mí, que estabas en un lugar muy bonito y que mejor me largara de tu cuarto, lo que hice inmediatamente al día siguiente. Me costó mucho aceptar que te habías ido y entender las cosas que pasaron bien, dos años después del accidente yo seguía con la esperanza de verte llegar un día por esas puertas y lloraba todas las noches pero sin que nadie me oyera.

En esos momentos uno se da cuenta cuáles son tus amigos y quienes de tu familia te van a apoyar en las malas. Gracias a Dios, Tía Gaby ayudo mucho a papi en esos momentos, papi y mami se unieron más y yo soy fuerte de veras y no necesite ayuda y pudimos todos salir adelante, pero aun así la vida se volvió diferente y algo solitaria aún estando rodeada de muchas personas. Por ejemplo, ir a los tradicionales almuerzos familiares a los que siempre íbamos, como días del padre, cumpleaños o navidad, para mí es una tortura, yo no me siento cómoda aún. Ver como todos mis demás primos tienen a sus hermanos y pueden molestarlos y yo estoy sola sin mi mitad me da mucha tristeza, es como estar entre extraños aunque sean familia. Yo voy para estar con abuelito y abuelita que son personas que quiero muchísimo y quiero compartir con ellos esos momentos. Ahora en estos momentos papi, mami, chela y yo (siempre acompañados por vos) somos una familia muy unida, por dicha, y muy buenos amigos, aunque tenemos nuestros momentos difíciles, pero por lo menos el andar con ellos hace que la vida se vuelva más amena.

Ahora 5 años y 20 días después puedo contar mi punto de vista de las cosas, puedo hablar de vos sin sentirme pésimo, puedo llorar sin tener vergüenza de no estar siendo fuerte, puedo aceptar estar sola y sentirme acompañada por vos al mismo tiempo. Siempre hay cosas que son difíciles para mí, pero poco a poco voy superando los días sin ti y aprendiendo de la situación cada día más.

Sabes que te quiero montones y te doy gracias por cuidarme desde allá arriba. Espero algún día encontrarte de nuevo pero mientras tanto voy a disfrutar la vida por los dos.

Muchos besos. Te quiero

Lena