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21 04 2010

Hoy estaba sentado hablando telefónicamente con un compañero cosas del trabajo, que si la reunión la habían pasado de horario, que vamos hacer entonces con el tiempo etc.

Termino la llamada, colgué, y me quede sin hacer nada especifico, tal vez me quede sentado esperando, solamente eso esperando, y en el mismo acto un diente de león apareció en el aire, no sé de dónde venía y la brisa era tan suave que volaba como si fuera traído en su mano de alguien invisible que solo aquel diente de león podía ver.

Seguí la trayectoria y dibujo algunos movimientos que me hicieron suponer que se pasaría de largo, suavemente como la brisa cambio de rumbo como si aquel ser invisible hubiera decido cambiar todo y suavemente se empezó acercar hacia mí, volaba ligero y continuaba su trayectoria hacia un lugar que yo no podrí calcular su destino.

En todo este viaje de este pequeño visitante volador no me moví, como para no perturba el aire del lugar y dejar que pasará lo que debía de pasar,  empecé a notar que perdía altura y en un primer momento supuse que caería al suelo y yo me prepare sin moverme para recogerlo en el aire, el vuelo continuaba en un silencio que solo era interrumpido por mis pensamientos que trataban de interpretar aquella danza natural, poco a poco fue bajando y acercándose a mi lado y con un movimiento casi perfecto al yo volver mi mano hacia arriba se poso en ella como si todo estuviera planeado que sucediera de esta forma que les narro.

Hoy puedo pensar si uso mi razón diciéndoles que cosas suceden en la naturaleza donde el universo se confabula para hacerme ver esto y que llegue a posarse este ente en mi mano… pero hoy quiero pensar y sentir al mismo tiempo, hoy quiero que sea mi corazón el que lea este evento efímero como el mismo tiempo, hoy lo que creo es que fue la mano de Kyke que viajo y se poso sobre la mía para decirme “PA” ya nunca estarás solo.

Saludos, papa de Kyke