Comprendí

Cuando Manri falleció, no podía encontrarle sentido a mi pasado, al presente de aquel momento y mucho menos al futuro, me preguntaba una y otra vez, qué sentido tenía todo aquel dolor, le gritaba a Dios a cada momento porqué, porqué, porqué.

Hoy vivo en el futuro de aquel terrible momento, aquel futuro que no quería ni podía intuir que tuviera sentido, el tiempo paso y fui descubriendo que el tiempo es un recurso básico e importantísimo en nuestro caminar, pero lo que realmente es importante, es en lo que use ese tiempo que ha pasado, que me ha traído hasta hoy.

Comprendí que el gran maestro no es el tiempo, el gran maestro es el dolor, el sufrimiento y sobre todas las cosas, el amor que ha llegado de su parte a mi vida desde que supe de Kyke en el vientre de su madre hasta el día de hoy.

Ha sido el camino más difícil que me ha tocado transitar luego de su muerte, sostuve con el mayor temor intensas peleas con Dios, peleas con la vida, con todos mis seres queridos, con mi pasado y con un posible futuro; y casi sin darme cuenta, todo aquel sufrimiento fue forjando en mi cambios que poco a poco le empezaron a dar sentido a mi vida, transformándome en una persona diferente, hoy me dejo guiar por lo que dicta mi corazón y no mi razón.

Los esfuerzos por dejar de sentir el sufrimiento, por no ver los recuerdos para no sufrir, los esfuerzos para que no se dieran cuenta que estaba derrotado y para cambiar el pasado, quedaron atrás y nunca más intente no sentir, comprendí que este nuevo camino consistía en dejar de luchar con lo que siento, consistía en que tuviera sentido, consistía en que valiera la pena. Y llego un buen día en que decidí no olvidarme de nada de la muerte de Manri, no olvidar todo el dolor y sufrimiento que he vivido, y que ha vivido mi familia, porque toda esta historia que va desde que nació Kyke hasta hoy, es la luz que guía mi corazón, para nunca olvidar nada, para nunca olvidar las lecciones que llegaron, para nunca volver a ser quien fui y continuar aprendiendo de la vida.

Tres caminos encontré en aquel mar sin sentido donde vivía, uno me llevaba a desgraciar mi vida para siempre, el otro camino que hoy considero el más fácil, me llevaría a ser una versión un poco diferente de quien fui, con cambios superfluos y llevar una mascará que vería al espejo todos los días, y finalmente el camino que decidí seguir, el que implicó el mayor de los esfuerzos que jamás pensé hacer, que implico dolor y sufrimiento, implico enfréntame a Dios una y otra vez, implico afrontarme a lo peor y mejor de mí, a mis miedos, a mis culpas, a mi pasado, implico aprender de los demás, implicó reflexionar y aprender de lo sucedido y lo sentido, implica no dejar de aprender hasta hoy, implico viajar a mis adentros en busca de mi centro, implico buscar en este mundo, acciones concretas donde depositar el amor por Manri de cada día. Este último fue el camino que escogí, y lo hice porque mi corazón me guió hacia él.

En este camino aprendí a vivir la vida sin pretender quitarle ni un instante, aprendí que la vida es ahora, aprendí a saber que la vida no es buena ni mala, es la vida, aprendí a dejar de juzgar lo que sucede como bueno o malo, solo es, aprendí que la vida es para aprender a vivir, aprendí que no tengo control de lo que sucede, aprendí que el amor transforma a las personas, aprendí el verdadero significado de palabras como perdón, humildad, compasión, solidaridad, respeto, amor, aprendí que las mejores lecciones de la vida vienen envueltas en sufrimiento y en el más puro amor, aprendí que si deseo que algo suceda debo de sembrar para cosechar y Dios sabrá si me da agua para germinar lo que deseo, aprendí que la vida es hermosa y no quiero cambiarme por nadie, y decidí que el camino correcto para mí, es ser mejor persona cada día.

El tiempo en que sobrevivía terminó, hoy reflexiono y estoy agradecido de todo el amor recibido, de todo el amor expresado, de todo el amor entregado, estoy agradecido con la vida por haber sido escogido por Manri para ser su padre, estoy agradecido con Dios por su abrazo desde siempre, y hoy le encuentro sentido a la pena de cada día que ha pasado y estoy seguro que le encontraré el sentido al tiempo que aun me toca por vivir, hoy la vida es diferente, tiene un enorme significado cada momento y cada acción que hago, hoy mi vida tiene todo el sentido de ser y continuo en el camino…

 

Padres y madres que enfrenta la muerte de uno o varios de sus hijos, existe ayuda, el grupo Renacer de Costa Rica.

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