La última página del dolor

Cuando la tormenta del dolor pasa,

queda la ausencia como permanente presencia,

como lazo indeleble que nos unen para siempre,

y la tarea de cada día más allá de soportar cada minuto,

se transforma en descubrir el sitio perfecto,

el lugar correcto donde hacer nuestra vida,

cada día que pasa encontramos las personas correctas

para entregar el amor, que no nos pertenece,

el amor que nace del cielo,

cada día pasa estamos más cerca de ser cualquier otro,

de los ciegos que viven bendecidos.

 

La última página del dolor,

suele traer las ilusiones y las esperanza,

transitamos el llano en lo alto de la montaña,

de donde podemos vislumbrar el camino construido,

de donde podemos observar todo el dolor,

la ira, el miedo, la soledad, la angustia, los recuerdos, los errores,

nuestros pedazos, el abismo…,

y todo lo aprendido que se convirtió en nuestro ser,

y lo pendiente por aprender.

 

En la última página del dolor,

comprendemos mejor la vida atreves de la muerte,

comprendemos el valor del tiempo, de las palabras,

de las verdades que nos da la vida,

de los detalles, las acciones,

del dolor de todos y de lo bello de la vida,  

comprendemos que no somos nada y somos todo.

 

En esta última página del dolor,

Obtenemos las razones para ser mejores cada día,

 

En esta última página del dolor,

vivo…

y no quiero que esta última página…

termine.

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