Pedirle Peras al Olmo

Los conflictos con los demás, enfrentado la muerte de uno o varios de nuestros hijos, nos hace perder la poquito balance que tenemos… 
De los grandes conflictos que se estrenan con la muerte de nuestros hijos, es que la vida de los demás continua y para nosotros, el mundo se está derrumbando, y todos los demás, nuestra impresión es que continúan su vida como si nada hubiera pasado, y para nosotros, el terremoto luego de los primeros días que la compañía abunda, continua, la réplicas de aquel cataclismo, son una más potente que la otra, y todos los demás que no somos nosotros, todos ellos que no viven en nuestro techo, en nuestro pellejo, sencillamente siguen su vida, siguen riendo, siguen corriendo, siguen su vida, siguen siendo los mismos, como si nada hubiera pasado.
Es poco decir que nuestro mundo se cae a pesados, y empezamos a recibir, de toda esta gente que parece no afectarle la muerte de nuestros hijos, frases trilladas tan falsas y tan sin sentido, como podrían ser: “ahora tienes un angelito en el cielo”, el famoso y vacío “lo siento”, “Dios lo libro de algo peor”, “entrégueselo a Dios”, “los hijos no nos pertenecen”, “yo no sé como hace usted, yo me moriría sin un hijo mío muere”, “Dios todo lo hace perfecto”, “usted se siente así porque está lejos de Dios”, “ya no llores, el está mejor”, “te acompaño en tu sentimiento”, “lo que sientes es falta de fe”, y las frases pueden ser tantas como páginas quisieramos llenar, y todas tiene en común un enorme vació, quizás podríamos de esta, que son irrespetuosas ante el sufrimiento, porque todas estas frases, están hechas de ignorancia, carecen quizás de los más importante, la experiencia, la sabiduría que se necesita para dar consuelo, para entregar un frases de estas, y no solo repetirlas, como loras.

Es muy posible que todas estas frases provengan de personas cercanas, y las dicen con la mejor de las intenciones, pero terminan siendo ingratas, y quizás podríamos definirlas como ingenuas, porque una grupo de palabras dichas sin corazón, no se puede pretender el sentir de nadie.
Por todo esto, que quizás usted ya lo ha dicho, un vacío e ingrato lo siento, quisiéramos decirle que: mucho hacen  el que quiere ayudar de corazón, si no les dicen nada a esos padres que están sufriendo, y les acompaña en silencio,  porque mucho hace si lloran con ellos, si les nace de corazón el llanto y el es sincero. Porque vale más la compañía, solidaria, compasiva que cualquier frase, cualquier pensamiento, cualquier opinión que quieran expresar, y si realmente quier hacer algo, ayude en acciones concretas colaborando para que la casa, la familia, tenga algo de normalidad, es decir que coman, sin presionarlos también, que tomen agua, y cuidarlos, y tenga ustedes por seguro un detalle, un abrazo sincero, una compañía respetuosa y compasiva, vale más que cualquier frase trillada vacía.
A todas estas personas de buena voluntad que quieren colaborar: eviten decirles como sentirse al padre, madre o hermano que sufre, muy importante, eviten preguntarles cómo se siente, eviten decirle que olvide, evite darle consejos más allá de los que no nazcan de su propia experiencia de vida, con la muerte. Por favor evite comparar con otro tipo de muertes, es decir, con la de su papá o mamá, o cualquier otra que no sea de un hijo, porque se lo puedo asegurar, la muerte de un hijo, no tiene comparación.
Me gustaría darles un consejo a todos los padres y madres que vivimos esta tormenta, por favor no gastemos energía en tratar de cambiar a nadie, de explicarle, de hacerles entender, evitemos conflictos con todos los que se acerquen, recuerde que ustedes respetuosamente les puede decir: prefiero que no me digan nada“, “gracias, pero no estoy para recibir sus palabras, gracias“, porque les garantizo que todo lo que se dice con la mejor de las intenciones, solo sirve para crear conflictos, y también debemos tener presente y dar como hecho, que va continuar, la gente es imprudente porque no sabe qué hacer, no tiene la menor idea de que decirnos, como actuar, y le teme a las lágrimas y al sufrimiento, no soportan un minuto de silencio, no saben qué hacer con las personas tristes, sencillamente no lo saben y no porque nosotros estemos como estemos, ellos van a aprender sin más.
Este es un buen momento para reconocer que si fuera ellos y no nosotros que hubieran perdido un hijo o varios, que usted o yo fuera el que tuviera que ir acompañar a alguien que hubiera perdido su hijo, no lo hubiera hecho bien, de eso no tengo duda alguna, quizás le hubiera dicho “sé cómo te sientes”, o el famoso y trillado “lo siento”, y la única manera que realmente hubieras logrado dar consuelo, era si hubiera estado en su misma situación, hubiéramos sido pares y los dos hubiéramos visto morir un hijo, solo así, de otra forma, hubiéramos sido alguien que no hubiera tenido la menor idea que es perder un hijo y bajo cualquier circunstancias, nosotros antes de la muerte de nuestros chicos, no lo hubiéramos hecho bien, no hubiéramos actuado bien y seriamos otra de estas personas que no resisten el silencio, la tristeza, las lagrimas por más sensibles que nos creyéramos.
La gente no comprende que un hijo es un hijo, nace de muy adentro el amor, y no hay diferencia en la muerte de un bebe no nato, a un adulto hasta mayor, y hay que aclarar que cada perdida es diferente, no es lo mismo perder una mascota, un amigo, una abuela, un padre, una madre, una pareja, no es lo mismo, y por favor, no trate de comparar su perdida con otras, todas las pérdidas son únicas, como personas únicas somos, y como personas únicas que murieron.
Recuerde no le pida peras al olmo, no pretenda que las personas que no han pasado el sufrimiento de ver un hijo morir, un hijo ausente le comprenda, no pretenda que las personas cambien, los que vamos a cambiar y mucho somos nosotros, no malgaste sus fuerzas, la poquita paz que tenga, no la malgasten en gente que no va cambiar, por más cercanos que sea.
Para la familia cercana, tampoco pretenda que le entienda, muy posiblemente no lo podrán hacer, y tenga muy en cuenta que ellos perdieron un sobrino, un nieto, etc, no un hijo, y por esta razón lo sienten diferente, y si realmente los lazos entre estos familiares y usted son bueno, no se preocupe, dígales con respeto que no les diga nada, tal vez sea bueno alejarse un poco, tal vez sea bueno que usted sea la que les diga lo que siente, y que les diga por favor, si quieres ayudar solo quiero que me escuches.
Estos conflictos tiene dos partes, y en nombre del sufrimiento, y de lo que sentimos, maltratamos a muchas personas, y el hecho que suframos no significa que hemos perdido nuestra cordura, no estamos enfermos ni locos, cada uno de nosotros podremos controlarnos y hablar con la gente y decir lo que necesitamos y no necesitamos, y claro está que no es fácil, eso esta sobreentiendo, pero si es posible, y recordar que uno puede decidir no exponerse, esto no significa que se aislé en el dolor, y es muy importante que hable de lo que siente, que reflexione, que haga lo que le hace bien, que lleve la vida lo más normal que pueda, que no se refugie en el trabajo, que no evada el dolor, hay que vivirlo y que busque ayuda y que se deje ayudar, pero hágalo, buscar la ayuda con personas que la puedan comprender y usted las pueda comprender.  (AYUDA PARA PADRES Y MADRES QUE SUFREN LA MUERTE DE UNO O VARIOS HIJOS)
Por favor no pretendamos que la gente sea otra persona que no es, que sienta como usted sienta y que no malgaste energías emocionales con ellos, y esto aplica para todos los que no sean usted. Por favor tome en cuenta que muchos amigos y familiares dejaran de ser lo que eran, quizás todos, muchos extraños se convertirán en prácticamente familia, uno mismo le costara reconocerse a sí mismo, así que tolera a los incautos, no pierdas la paz por algo que no vale la pena, y trata de controlar tus emociones y no te permitas en la medida de tus habilidades, caer secuestrada de estas.
Si necesitas que fluya tu cólera, tu enojo, quizás sea mejor hacer ejercicios, ingresar a un gimnasio de boxeo, o de taekwondo o que te pongas a correr maratones, quizás sea mejor meterse a gritar a solas en la montaña, o en un cuarto encerrada, quizás sea mejor majarse un dedo con un martillo, darse de puñetazos con la pared, porque siempre será mejor escoger otro camino que no maltratar a terceros, y principalmente a tu pareja, a tus otros hijos, Y EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE, PRESENTA TU MEJOR ACTITUD, HONRANDO A TU HIJO.
De todo esto que nos sucede, de todos estos conflictos y sufrimiento que viene de terceros, de todo lo que sentimos a pesar que no creemos que tenga sentido, aprenderemos a comprender a todo aquel que sufre, sin importar que el motivo de su sufrimiento sea mayor o menor al tuyo, es algo que nos queda de toda esta tormenta emocional, un crecimiento mayúsculo de nuestra compasión, de nuestra afinidad con todos y con esta, con la afinidad ganada, podrás actuar solidariamente dando un abrazo sincero, quizás con las palabras correctas para que otro reciba el consuelo; pero esto será porque nosotros hemos cambiado y quizás el amor de nuestros hijos, nos ha permitido comprender mejor a las personas, comprendernos mejor a nosotros mismos, al sufrimiento, y a la vida.

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