Pedirle Peras al Olmo

Los conflictos con los demás, enfrentado la muerte de uno o varios de nuestros hijos, nos hace perder la poquito balance que tenemos… 
De los grandes conflictos que se estrenan con la muerte de nuestros hijos, es que la vida de los demás continua y para nosotros, el mundo se está derrumbando, y todos los demás, nuestra impresión es que continúan su vida como si nada hubiera pasado, y para nosotros, el terremoto luego de los primeros días que la compañía abunda, continua, la réplicas de aquel cataclismo, son una más potente que la otra, y todos los demás que no somos nosotros, todos ellos que no viven en nuestro techo, en nuestro pellejo, sencillamente siguen su vida, siguen riendo, siguen corriendo, siguen su vida, siguen siendo los mismos, como si nada hubiera pasado.
Es poco decir que nuestro mundo se cae a pesados, y empezamos a recibir, de toda esta gente que parece no afectarle la muerte de nuestros hijos, frases trilladas tan falsas y tan sin sentido, como podrían ser: “ahora tienes un angelito en el cielo”, el famoso y vacío “lo siento”, “Dios lo libro de algo peor”, “entrégueselo a Dios”, “los hijos no nos pertenecen”, “yo no sé como hace usted, yo me moriría sin un hijo mío muere”, “Dios todo lo hace perfecto”, “usted se siente así porque está lejos de Dios”, “ya no llores, el está mejor”, “te acompaño en tu sentimiento”, “lo que sientes es falta de fe”, y las frases pueden ser tantas como páginas quisieramos llenar, y todas tiene en común un enorme vació, quizás podríamos de esta, que son irrespetuosas ante el sufrimiento, porque todas estas frases, están hechas de ignorancia, carecen quizás de los más importante, la experiencia, la sabiduría que se necesita para dar consuelo, para entregar un frases de estas, y no solo repetirlas, como loras.

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La Esperanza Volverá…

despedida2Alguien muy cercano, cuando yo sentía que no había esperanza que no quería un mañana, en los meses luego de la muerte de Manri, me decía con una creencia firme e inquebrantable, “la esperanza volverá…” y no sé si era algo que ella sabia o era algo que le pedía a Kyke mi hijo en sus plegarias o al mismo Dios…

Yo la oía y le pedía a Dios que mi vida fuera una mentira, una pesadilla que pronto se terminaría y la relataría como la historia más terrible que pudiera yo imaginar, no podía yo creer que la esperanza regresaría, no quería la esperanza…

El sentido de la vida se me había acabado, no tenía sentido lo bueno o lo malo, no entendía mi vida, no entendía la vida de nadie, no entendía mi pasado, no encontraba sentido a los días de alegría que tuve en mi vida, no entendía nada… y vivía sumido en un tristeza profunda con tintes de enojo y un cansancio como nunca había sentido.

En aquellos años no había un Renacer en Costa Rica, pero Dios nos guio a otro grupo de gente como nosotros, ahí me encontré viviendo un día a la vez, y ahí luego que paso el tiempo nuevamente la esperanza llego y en el camino encontré una familia que se ha sumado a la que había tenido toda mi vida, nos habían hecho hermanos de tristeza y  de batallas contra nuestra falta de esperanza, tristeza y enojo.

Los días pasaron, los padres dolientes de aquel grupo iniciábamos el camino que nos correspondía sin nuestros hijos, cada uno empezó a aprender a vivir sin su presencia, sin su calor, olor, voz y riza,  cada uno de nosotros renacimos y con ello debimos de aprender a ser una vez más gente que acepta y disfruta de una buena risa espontanea, aprendimos a aceptar y disfrutar de un bello días soleado, aprendimos a ser padres nuevamente, hijos de nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros… renacimos cada día que ha pasado desde aquel fatal día en que Kyke falleció.

Regresaron las esperanzas en mi corazón y con ello ilusiones y paz…

Las plegarias de aquellos que nos han acompañado en todo este tiempo fueron escuchadas, hoy de nuestros corazones nace la esperanza… Dios y Kyke se conjugaron para hacer que Renaciéramos como personas nuevas llenas de amor por los que hoy acompañan nuestras vidas, llenos de amor por aquellos que se nos adelantaron y regresaron a la casa del señor.

A los que hoy sienten que las esperanzas les abandonaron, aquellos que sienten que la vida no tiene sentido, aquellos que inician el camino les digo: regresará la esperanza y con ella renacerán como personas nuevas y mejores llenas de amor.

Aquí ManSua y familia, papá y familia de Kyke.