Pedirle Peras al Olmo

Los conflictos con los demás, enfrentado la muerte de uno o varios de nuestros hijos, nos hace perder la poquito balance que tenemos… 
De los grandes conflictos que se estrenan con la muerte de nuestros hijos, es que la vida de los demás continua y para nosotros, el mundo se está derrumbando, y todos los demás, nuestra impresión es que continúan su vida como si nada hubiera pasado, y para nosotros, el terremoto luego de los primeros días que la compañía abunda, continua, la réplicas de aquel cataclismo, son una más potente que la otra, y todos los demás que no somos nosotros, todos ellos que no viven en nuestro techo, en nuestro pellejo, sencillamente siguen su vida, siguen riendo, siguen corriendo, siguen su vida, siguen siendo los mismos, como si nada hubiera pasado.
Es poco decir que nuestro mundo se cae a pesados, y empezamos a recibir, de toda esta gente que parece no afectarle la muerte de nuestros hijos, frases trilladas tan falsas y tan sin sentido, como podrían ser: “ahora tienes un angelito en el cielo”, el famoso y vacío “lo siento”, “Dios lo libro de algo peor”, “entrégueselo a Dios”, “los hijos no nos pertenecen”, “yo no sé como hace usted, yo me moriría sin un hijo mío muere”, “Dios todo lo hace perfecto”, “usted se siente así porque está lejos de Dios”, “ya no llores, el está mejor”, “te acompaño en tu sentimiento”, “lo que sientes es falta de fe”, y las frases pueden ser tantas como páginas quisieramos llenar, y todas tiene en común un enorme vació, quizás podríamos de esta, que son irrespetuosas ante el sufrimiento, porque todas estas frases, están hechas de ignorancia, carecen quizás de los más importante, la experiencia, la sabiduría que se necesita para dar consuelo, para entregar un frases de estas, y no solo repetirlas, como loras.

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Honrando a Kyke

Como honrar la vida de alguien tan amado como un hijo que ha muerto.

Me pregunto si es posible.

Hoy al ver todo lo que ha pasado, creo que no era posible hacer nada para que nuestro presente fuera otro, para que Manri no muriera, una y otra vez retomo nuestro camino y percibo de la vida, que lo que hoy se ve como algo normal ayer no lo era, lo que ayer era felicidad ya no lo es, y de lo que ayer no era nada hoy lo es todo.

Los detalles de nuestra vida que el tiempo va haciendo una masa impenetrable, algunas veces me hacen sentir muy mal por no poder recrearlos una vez más, pero me queda la seguridad que son míos y nadie ni nada podrá cambiar eso, son la vida que me hace ser lo que soy y lo que siento.

Honrar la vida de mi muchacho será algo así como reconocer la vida nuevamente, será como renacer un día a la vez.

Disfrutar de la vida sin importar cuánto tiempo quede o cuánto tiempo ha pasado, disfrutar y no perder detalle de lo que el camino nos traiga, agradecer lo que cada día trae y enfrentar todo con orgullo y fuerza honrando a nuestros hijos, con esperanza y con la certeza que sin importar nada, nuestro amor por ellos será siempre una luz que nos guiara en nuestro nuevo camino.

Ayer ya paso, hoy lo estoy escribiendo y mañana no existe.

En tus manos Dios Mío pongo mi camino desde el día que llamaste a tu presencia a Manri. Y pido amor en mi corazón para que mis acciones sean solo para honrar a quien hoy está en tu presencia (Kyke), para que mis acciones sean para ayudar a quienes necesitan de mí y en especial a quienes amo.

En honor a Kyke será el presente…

Viviremos al revés del resto del mundo, como si la tierra fuera el Cielo y cuando nos toque morir regresaremos al hogar.

Te amamos… atentamente Mamá, Papá y Lena