Ahora es luz.

Al cabo de seguir el camino que nuestro corazón nos encaminaba, pasando por el centro del dolor  comprendimos que Manri se convertía en luz, en la luz que nos transforma, porque Manri se convirtió en la luz que nos permite mirar mejor la vida, en la luz que ilumina todo aquello que de otra forma no puede ser visto, es luz para mirar mejor los pasos que damos en nuestro camino, es luz para poder mirar a los ojos a nuestro prójimo, es la luz que nos permite ver realmente lo que es importante en la vida, es la luz que nos permite ver mejor de que esta hecho el amor, es la luz que nos quita la ceguera espiritual, es la luz que ilumina nuestras verdades que nos muestran el camino para ser libres, es la luz que nos muestran el camino a lo eterno, a lo espiritual, al lo que está fuera de este mundo físico, es la luz que al compartirla se hace más grande, es la luz que llena el vacío, es la luz que ilumina nuestra soledad,  es la luz que está hecha de amor, de  bondad,  de razones, de aliento, de fuerza, de compasión y solidaridad es la luz que nos alarga la vista del corazón.

Manri ahora es luz y con el, nosotros también podemos ser luz.

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El camino

Mi camino luego de la muerte de Kyke ha sido buscar, y ha sido buscando donde me guía el corazón, buscando a cada momento y a diario… y esta búsqueda me ha llevado a los lugares más profundos de mi ser, así como buscar en la ciencia cuántica y todo de lo que ella se deriva por ejemplo, lo busco en cada una de las personas que conozco y amo, en lo que escucho, en lo que observo, en la música, en la luz y en la ausencia de luz, en las lagrimas de alegría y de orgullo hoy podría decir que en toda mi vida.

¿Pero cuál es el camino? al compartir con todos los compañeras y compañeros de Renacer me he dado cuenta que cada uno de nosotros tiene reacciones diferente ante la pérdida de sus hij@s, el dolor, el sufrimiento, el enojo, la frustración, el desgano, la ansiedad, y una gran variedad de sensaciones y sentimientos vienen y se van, y cada una de estas llegan con diversas magnitudes y los primeros días, meses y hasta años el buscar el camino es una tarea confusa.

Nunca me gusto que me dijeran esto cuando yo camine por este camino empinado y doloroso, pero es justo decir que es natural la reacción ante la pérdida de un ser tan amado como es un hij@, y hoy, al ver el camino recorrido pienso que la manera de transitar este camino empinado y doloroso es por la parte central del mismo, sin tomar atajos ni desvíos.

Es un camino solitario, únicamente acompañado por Dios y por nuestro hij@, obni presentes, que si le permitimos es la guía y la fortaleza que nos lleva al mejor puerto ante la tempestad que implica hacernos cargo de nuestro propio dolor ante la muerte de ellos o ellas.

Hoy, luego de meditar y reflexionar, regreso a ver la senda que me trajo a este lugar, que me permite escribir esto y me doy cuenta que ha sido mucho dolor, muchas lágrimas, muchos gritos y enojos, muchos errores, y también mucho meditar, reflexionar, mucho observar el pasado y el presente; y un buen día, llego el momento que logré levantar la carga de mi propio dolor, y llegó un día que me di cuenta que al abrir mi corazón a la solidaridad y a la bondad mi carga se me hacía más pequeña.

Ha pasado el tiempo, y de la muerte de Kyke hoy la veo de muchas formas, y una de estas es que la muerte es la mayor lección de vida que podamos recibir y será así si cada uno de nosotros queramos la fuente de inspiración, guía y fuerza para cambiar nuestra vida hasta el punto de sentir y saber que se renace como una persona nueva, como un ser diferente, como una persona mejor… y el cambio continua hasta hoy.

A todos los que transitan estos caminos nos queda el recurso de saber que en los grupos Renacer habrán gente que nos entiendan, gentes que nos amaran y gentes como nosotros que podamos compartir nuestros hallazgos, reflexiones, historias, lagrimas, dolor y felicidad.

El camino se torno más llano, y el camino empinado y doloroso cambio para siempre, se empezó a llenar de flores y árboles y fue cuando el dolor y sufrimiento cobro sentido y se convirtió en amor, ya nunca más el camino será solitario y nos encontraremos con un sin fin de puertas que se abrirán que necesitan de nuestro aprendizaje que solo la muerte nos pudo enseñar.

La vida continua, el camino continua…

Aquí ManSua. Saludos.