La vida es

La vida es tan frágil como los recuerdos, 
como el canto de una chicharra
como un beso, como una palabra, como un abrazo
La vida es el regalo que se disipa a cada instante,
como la arena que pasa entre los dedos
La vida está hecha de momentos que se escriben para siempre, 
como quien talla una piedra dejando huellas que no podrán borrar 
La vida son huellas que quedan inmóviles en el camino del tiempo, 
sin poderlo alcanzar, sin poderlas cambiar
La vida es como el latir del corazón,
como nuestro respirar 
La vida es efímera y eterna
La vida es el viento raudo e indomable
La vida es corta y larga
La vida es como la luz, todo y nada
La vida es el camino hacia el balance
La vida es el presente 
La vida es amor, es sufrimiento
La vida es la verdad que te hace libre
La vida es para vivirla y aprender a vivir
La vida es el camino hacia el amor
La vida es principio y fin
La vida es el camino hacia nuestro horizonte

Para todos los padres y madres que enfrenta la muerte de uno o varios de sus hijos, existe ayuda, el grupo Renacer aquí en Costa Rica.

Más información en el siguiente enlace: RENACER DE COSTA RICA

El tiempo no es el que cura

Recuerdan aquella frase popular que dice que “el tiempo todo lo cura”, nos la dicen gentes que no saben que decirnos ante nuestra perdida, y algunos de nosotros puede considerar que es una realidad lo que dice la misma, el caso es que me he dado cuenta en todo este tiempo, que esta forma de ver la vida, esta forma de enfrentar la vida, nuestros problemas, nuestros sufrimientos es algo equivocada al menos en parte, porque es correcto que necesitamos tiempo para ir más allá de la muerte, del dolor, del sufrimiento, pero más que el tiempo que pasa es lo que hagamos con ese tiempo, en lo que dediquemos nuestra vida, nuestro tiempo.

Por ello me parece muy bien dicho la estrofa de una canción muy llena de sabiduría que dice: “Si quieres cambio verdadero, pues ¡camina distinto!”

Les dejo el link de esta canción.

 


Para todos los padres y madres que enfrenta la muerte de uno o varios de sus hijos, existe ayuda, el grupo Renacer aquí en Costa Rica.

Más información en el siguiente enlace: RENACER DE COSTA RICA

Nos toma tiempo

Cuando ores pidiendo, ponte a trabajar para lograrlo…

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Nos toma tiempo comprender el cambio que implica que un hijo o hija nuestro muera, ese tiempo es confuso, triste, nos embarga la desesperanza, nos quedamos sin ilusiones y el sentido de la vida ya no tiene sustento, no tiene sentido y nos embarcamos en la crisis espiritual más difícil y compleja que nuestro destino nos plantearán posiblemente en toda nuestra existencia.

Sí, nos toma tiempo navegar por el huracán que es sobrevivir la vida de alguno de nuestros hijos o hijas. Nuestra energía vital la dedicamos casi que exclusivamente a llorar la muerte, a revivir una y otra vez la muerte y los eventos que la provocaron, nuestra vida tiene como única razón la muerte de nuestro hijo o hija.

Y que al mismo tiempo se pone a prueba todas nuestras creencias, nuestra fe, nada te podía preparar para navegar estas aguas huracanadas, nada de tu conocimiento sirve… nada.

Y es que nos toma un tiempo comprender que nos ha sucedido y qué hacer con lo que pasa con nuestro corazón,  con nuestro espíritu, que pasa con los cambios que se van sucediendo en nuestra vida y lo que nace de nuestro corazón por lo que nos ha tocado por vivir.

Es cuando el sufrimiento y el dolor de nuestra familia, de quien nos acompaña en este pasaje, en este el más difícil camino de nuestra vida, pierde importancia en muchos casos, es como si nuestro sufrimiento y dolor fuera lo único que importara, no existe nada más que la muerte.

Nos toma tiempo procesar y comprender todo esto, y pasaran los días, los meses y Dios y nuestro hijo (a) nos harán conocer a gente como nosotros, padres y madres, familias que se encuentran viajando en aquel huracán como nosotros mismos, y es donde Dios y nuestro hijo (a) nos muestra el camino, en el dolor del otro, de nuestros iguales, de esos padres y madres, y es cuando nace la compasión y con ella la senda para que la muerte de nuestro hijo o hija NO sea la que se lleve todo el brillo de nuestras vidas.

Sí, nos toma tiempo recibir la herencia que nuestro hijo (a) nos dejaron al morir que es lo único que vence y trasciende la muertes,  el amor de ellos y para ellos.

Sí, debemos decidir si nuestro hijo (a) se convierte para siempre en nuestros verdugos dejando tras su muerte únicamente dolor y sufrimiento, llevándose el brillo de nuestras vidas o se convierten en la luz, en la razón para renacer como las mejores personas que podamos, que queramos.

Es nuestra decisión y de nadie más, está en nosotros que vamos hacer…